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Ladrillos modulares ecológicos

Ladrillo modular ecológico. Aislante y amigable

Una opción eficaz y durable. Aislante y amigable.

Ladrillos modulares ecológicosAparecieron como una alternativa a los ladrillos cocidos tradicionales y trajeron consigo el rescate de un sistema, algunos oficios y conceptos de autoconstrucción. Se trata de los ladrillos modulares ecológicos; fabricados con tierra cruda y cemento, son aislantes y no generan desperdicios contaminantes. Además, son resistentes y representan una opción ventajosa para la construcción de viviendas familiares.

Sus principales ventajas
• Es un material inocuo y reciclable. Terminado su ciclo de vida se reincorpora al suelo, sin contaminarlo ni generar residuos.

• Es fácil de obtener localmente. Prácticamente, cualquier tipo de tierra es útil para construir, o bien se puede mezclar con otro material como cal, yeso o arena.

• No conlleva problemas como desforestación o minería extractiva. Su costo energético es mínimo, ya que no involucra cocción.

• Tiene gran capacidad de almacenar el calor y cederlo posteriormente (inercia térmica). Permite atenuar los cambios de temperatura externos, creando un ambiente interior agradable.

• Aislamiento acústico. Los muros de tierra transmiten mal las vibraciones sonoras, propiedad que los convierte en una eficaz barrera contra ruidos indeseados.

• Regulan la humedad interior, evitando así las condensaciones.

• Fácil manejo y trabajo. No requieren mano de obra especializada, apenas una mínima capacitación en ejercicio.

Cómo se hace: 
Ladrillos modulares ecológicosSegún el fabricante Juan Divotti, se trata de “una mezcla de tierra limo, arena y 10 por ciento de cemento que se trata hasta homogeneizar sus componentes”. En particular, la tierra no se cuece sino que se estabiliza a partir de la adición de cemento; “este actúa sobre el suelo, modificando el comportamiento de sus partículas y mejorando su estabilidad, transformando la masa resultante en una estructura difícil de alterar y resistente”, describen desde el estudio Ulver-Pacheco.

Mediante la compactación, la mezcla suelta se comprime, disminuyendo su volumen inicial y transformándose en una masa más densa y con mínimo de vacío. Para eso se utiliza una prensa hidráulica, que le imprime a la mezcla vertida en un molde una presión de compactación mayor a 6 toneladas. Así se obtienen piezas modulares exactas de igual tamaño y apariencia. A la mezcla se pueden añadir colorantes y tinturas.

El sistema constructivo de los ladrillos modulares de suelo cemento es muy similar al tradicional con ladrillos cocidos, pero incorpora ciertas diferencias fundamentales para garantizar su eficacia y durabilidad. Esto también indica que es compatible total o parcialmente con cualquier otro sistema, dándole una gran versatilidad.

Ladrillos modulares ecológicosSegún Divotti, al ser modulares encajan unos con otros en forma milimétrica, lo que demanda una mínima masa de mortero de asiento (cola vinílica o pegamento cementicio). Las instalaciones eléctricas, de agua y de gas se conducen vertical y horizontalmente usando las cavidades de los ladrillos, sin necesidad de romper luego de conformado el muro. Finalmente, la superficie admite múltiples opciones de terminación.

EL costo en comercios de Córdoba es de $ 6 por unidad

Sustentabilidad social
Este producto tiene sustentabilidad social, basada en la posibilidad de rescatar oficios y tradiciones. En algunos casos permite la autoconstrucción asistida, abaratando costos de mano de obra y generando un mayor grado de apropiación de la misma.

Se reduce considerablemente (hasta un 40 por ciento) el costo por m2 y se acortan los plazos de ejecución a la mitad.

De este modo, adquiere una gran relevancia como producto alternativo en la construcción de viviendas por ofrecer no sólo características técnicas superadoras sino también por la eficacia de su sistema, el ahorro de tiempo y recursos naturales, permitiendo así reducir enormemente la huella de carbono resultante de la obra.

Fuente: LaVoz

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El stress de vivir en obra

El stress de vivir en obraAl encarar la reforma o ampliación del hogar, la familia debe prepararse transitar la ansiedad y la angustia que conlleva la alteración de la rutina y los problemas que indefectiblemente acompañan a las obras. Aquí algunas pautas para atravesarla con éxito.

“En un principio, uno tiene todas las expectativas y la ansiedad puesta en los cambios que se van a hacer porque se supone que son para mejor. Ahora no veo la hora de terminar”, resume María Cruz, harta de que todos los días surjan inconvenientes en la reforma de su casa, de convivir con gente extraña y de la mugre omnipresente. En esa situación se imponen dos sensaciones por sobre todas las demás: “Siento mucha frustración, siempre hay algo que no te gusta o no es como me lo imaginaba. Y también inseguridad, por no saber si lo que se está haciendo está bien. No tengo idea sobre el tema”, se desahoga.

El psicólogo Santiago Gómez, director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva, explica que el primer paso para afrontar esta situación es la aceptación de los cambios. “Cuando entramos en obra tenemos que tomar conciencia y aceptar que la rutina y el orden de la casa van a alterarse. Esto significa que por un tiempo vamos a tener que convivir con estresores ambientales, ruidos molestos, el polvillo que vuela, la suciedad, que van a afectar nuestros hábitos cotidianos. Aceptar los cambios nos ayuda a no protestar y evitar el estrés frente a la alteración de la rutina”, describe Gómez.

El stress de vivir en obraEn el mismo sentido, la licenciada Gabriela Martínez, directora del Centro de Estudios Especializado en Trastornos de Ansiedad, explica que una obra pone a la familia en una situación de estrés que no es sencilla de sobrellevar fundamentalmente si se tiene en cuenta que en Argentina casi el 50% de la población tiene tendencia a sufrir trastornos de ansiedad. “Las personas ansiosas son controladoras de sus cosas y de lo que sucede a su alrededor. Al alterarse toda su rutina, aquello que le da seguridad se pone en tela de juicio”, señala la especialista. Así, la irritabilidad y la intolerancia de “vivir en obra” contribuyen a que la ansiedad no ceda. Todo esto en un contexto donde las contingencias son moneda corriente y abonan a la incertidumbre. El carpintero no fue a la obra por equis razón y eso atrasó al pintor por lo que el cuarto no va a estar listo en el tiempo previsto. Resultado: sumar otra noche de mal dormir porque la familia convive con la obra en la mínima porción de la casa que no está “patas para arriba”. Un combo complicado.

“Las personas ansiosas quieren que las cosas sucedan como ellas lo deseaban. Lo interesante es poder entender que un resultado diferente al esperado no es un fracaso”, destaca Martinez. En ese contexto, el arquitecto se convierte en la figura ideal para descargar el enojo. Para Martínez, habría que asimilar la relación cliente- arquitecto a la de un matrimonio con plazo de vencimiento. “Habrá cosas que gusten del arquitecto y otras que no, lo hemos elegido porque hay un proyecto en común que se resolverá en un tiempo”, compara. Siguiendo con la metáfora, mantener un diálogo fluido será fundamental para la relación.

El stress de vivir en obraEl arquitecto debe hacerse cargo de llevar la obra adelante y de calmar la ansiedad y la angustia de los dueños de casa, cuyo nivel de tolerancia corre a la inversa del paso del tiempo. “El arquitecto debe explicar claramente que las tareas en una obra son correlativas y es muy difícil cumplir los plazos acordados. Con lo cual es muy importante que de preavisos. Los imprevistos son inevitables desde el momento que las obras las llevan a cabo seres humanos y, como tales, sujetos a la falta de perfección”, aporta Martínez.

“La relación con el cliente determina la obra, yo creo que en la universidad deberían contemplar alguna materia de psicología”, apunta la arquitecta Paola Zini, que acostumbra mantener una reunión previa con toda la familia en la que les pinta el panorama con la mayor sinceridad posible. “Como profesional debo entender que mis clientes son personas que están poniendo en esta obra sus deseos, aspiraciones y todos sus ahorros”, destaca Zini. En ese sentido, la arquitecta pone el acento en la importancia de ubicar a la familia respecto a los costos que van a afrontar para que efectivamente puedan concluir la obra, balanceando dónde vale la pena gastar más y donde no.

“Cuando se encara una ampliación o una reforma aparecen en cada sujeto diferentes expectativas en relación a la obra, esto significa pensamientos e imágenes futuras sobre el resultado final. Tenemos que estar atentos para poder controlar los pensamientos que se anticipan de manera pesimista al resultado, lo cuales van a generar un estado de tensión y malestar en la persona”, aporta Gómez. Según el especialista, la baja tolerancia a la frustración dispara en una persona emociones como angustia, enojo e ira, que afectan su calidad de vida. “Las personas con pensamientos muy rígidos interpretan los hechos de la realidad en blanco y negro, lo cual hace que no puedan tolerar la frustración”, detalla Gomez. Una actitud saludable sería tener pensamientos flexibles frente a los obstáculos. Esto significa conductas proactivas, resolutivas, con aquellas situaciones que no salen como esperábamos, es decir, concentrarnos en soluciones frente a lo que no salió como esperábamos.

“La conflictividad en la obra es alta cuando hay improvisación profesional, y va de la mano de la gestión de tres variables relacionadas entre sí: tiempo, calidad y precio”, opinan los arquitectos Gustavo Di Costa y Christian Giani, a cargo del curso “Herramientas prácticas para pequeñas obras” que se dicta en el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo. Hacia esos temas deberían apuntar las charlas previas entre cliente y arquitecto. En el primer caso, la familia debe convivir con la obra o buscar un lugar alternativo para alojarse. Por eso, el plazo de los trabajos debería ser lo más limitado posible técnica y económicamente. Tener en cuenta que todo cambio sobre la marcha tendrá un impacto en el plan de tareas implica no abusar del “ya que estamos…” y luego pensar que el fin de la obra quede inamovible. En definitiva, la calidad va de la mano del proyecto, los materiales y la técnica constructiva, cuestiones que se definen en conjunto con el arquitecto y de acuerdo al dinero disponible.

Respecto a los honorarios, Zini acostumbra identificarlos por separado del presupuesto, dejando bien en claro el alcance de sus funciones: “El arquitecto dirige los trabajos, que no es lo mismo que estar todo el día en la obra. Eso nadie podría pagarlo”, dice. Por último, vale un consejo para que la pareja sobreviva a la obra: “Es importante mantener el diálogo y la comunicación, llegar a acuerdos y negociaciones para que puedan estar los dos de acuerdo frente a los nuevos cambios que se van a realizar en la casa”, aporta Gómez. También es bueno sumar a los hijos, para que todos integrantes de la familia queden conformes y disfruten del nuevo proyecto.

Fuente: Clarin Arq | PAULA BALDO

 

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Se aprueba la construcción con adobe en diferentes ciudades del país

Se aprueba la construcción con adobe en diferentes ciudades del paísConstruir casas con paredes de barro, arena, arcilla y paja ya está autorizado en varias localidades del país. Hace unos días se aprobó la norma que lo permite en Mar del Plata. Y el año pasado se aprobó en Santa Rosa, La Pampa, convirtiéndose así en la primera ciudad capital que lo hace.

En los últimos seis años comenzó un trabajo lento pero firme de distintos grupos de ecologistas, arquitectos e ingenieros civiles que investigaron y llevaron a la práctica distintas técnicas alternativas de construcción de bajo impacto ambiental. La labor comenzó a florecer: cada vez hay más ciudades que cuentan con una ordenanza que habilita, reglamenta y promociona métodos de construcción sustentable realizadas con tierra cruda, paja encofrada, entramado de cañas, muros de neumáticos, relleno de botellas de plástico y terrazas verdes, entre otros materiales.

En los últimos días la ciudad de Mar del Plata se sumó a una extensa lista de municipios que cuentan con este tipo de normas: Santa Rosa (se aprobó en noviembre pasado y se convirtió en la primera ciudad capital de una provincia en habilitar estas técnicas de construcción), Winifreda y Colonia Barón, en La Pampa; Bahía Blanca, Coronel Suárez, Tornquist y Ayacucho en la provincia de Buenos Aires; Luis Beltrán (fue el primer municipio que la aprobó), Bariloche, El Bolsón, San Martín de los Andes, en Río Negro; El Hoyo en Chubut y Cachi en Salta. Eso sí, en varios municipios aún falta un paso: la reglamentación de la ordenanza.

El especialista en construcción en barro, Rodolfo Rotondaro, profesor adjunto Fadu-Uba e investigador del Conicet, cuenta que el trabajo comenzó en 2010 “ante la demanda de construir viviendas con ventajas ambientales que colaboren con lograr una menor contaminación y una reducción del efecto invernadero (que genera la fabricación de varios materiales de construcción convencional). Y al tener menores costos, resulta accesible a las clases medias y bajas”.

“Empezamos a investigar -continúa- y al tiempo surgieron grupos empíricos de autoconstrucción. Fue un caldo de cultivo que sirvió para que estas ideas florecieran y se llevaran a la práctica en varias ciudades”.

El proyecto pampeano fue presentado, entre otras, por la organización Tierra Raíz, y el año pasado también recibió el apoyo público de Ricardo Mollo, el guitarrista y cantante de Divididos que estuvo tocando en Santa Rosa.

El arquitecto Darío Aguilar y el ingeniero civil Juan González, impulsores de Tierra Raíz explican que este tipo de viviendas “tienen bajo impacto energético porque poseen buena aislación tanto para resguardo del frío como para mitigar el calor”.

En Mar del Plata participó la Cooperativa Caminantes y la Estación Permacultural. “Estamos muy contentos de haber podido concretar esta meta y esperamos que ahora mucha más gente se anime”, dice Juan Pilotta.

Se aprueba la construcción con adobe en diferentes ciudades del paísEl Concejo Deliberante de General Pueyrredón aprobó la ordenanza y declaró a estas técnicas de interés municipal. La norma dice que se autoriza el método de construcción en tierra cruda y las tecnologías de construcción con tierra afines, detalladas en un anexo.

También autoriza la aprobación, visación, inspección final de obras y/o habilitación por parte del organismo de aplicación del municipio, y crea una mesa de trabajo para la reglamentación de la ordenanza, compuesta por representantes del Ejecutivo, asociaciones civiles, organizaciones sociales, colegios profesionales, organismos públicos provinciales, la Universidad Nacional de Mar del Plata.

La norma aclara que “siempre que se trata de construcciones realizadas utilizando tierra cruda en climas húmedos como es el caso del Municipio de General Pueyrredón, es sumamente recomendable la utilización de sobrecimientos y aleros adecuados para minimizar la exposición de las superficies exteriores a las condiciones climatológicas extremas”.

Entre las técnicas se destacan las que utilizan bloques (adobe, bloques de tierra alivianada), pared de fardos de paja, bloques de tierra comprimida; las monolíticas como paja encofrada, tapial, moldeo directo, superadobe, y las de entramados, como de cañas o listones (quincha), paja enrollada, rollos sobre alambre (enchorizado) técnica de malla. También técnicas con materiales reciclados como muros de neumáticos, quincha con relleno de PET, cubiertas vegetales o terrazas verdes.

“Estamos empezando a gestionar un grupo de trabajo en el INTI para diseñar normas IRAM para este tipo de construcciones”, informa Rotondaro. Y agrega que desde Fadu-Uba brindan charlas y asesoramiento sobre este tipo de métodos, a municipios y firmas privadas. Próximamente comenzará a dictarse un curso en Fadu-Uba sobre Tecnología y Proyecto de la construcción con tierra. Más información se puede escribir a centrocap@faduuba.com.ar y rodolforotondaro@gmail.com.

Fuente: Clarin

 

 

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El deterioro en el hormigón

El deterioro en el hormigónLas fisuras y grietas, producto de la acción ante las bajas y altas temperaturas, la erosión y la abrasión.

La historia de la construcción nos muestra varios ejemplos de estructuras que han cumplido satisfactoriamente la vida de servicio proyectada e incluso –en ocasiones– esta resultó mayor a la esperada durante su ejecución. Sin embargo, otras no logran cumplir satisfactoriamente el ciclo de vida para el cual fueron proyectadas.

Aquí trataremos de analizar algunas de las principales causas de deterioro de las estructuras de hormigón y entender su mecanismo para luego establecer reglas de diseño que permitan la obtención de estructuras durables.

Se entiende por durabilidad del hormigón a la habilidad del material para resistir las acciones del medioambiente, ataques físicos, químicos u otros procesos de deterioro durante el ciclo de vida para el cual fue proyectado con mínimo mantenimiento. Resulta evidente que una estructura que mantenga buenas condiciones de servicio durante el período de diseño debe estar adecuadamente proyectada y construida, utilizando materiales de buena calidad.

Es por eso que resulta fundamental un minucioso estudio durante la etapa de proyecto de las cargas actuantes sobre la estructura y las condiciones de agresividad a las que estará expuesta. Se deben incluir dentro de éstas a la erosión, la acción del ambiente, el ataque químico y todos aquellos otros procesos de deterioro que puedan afectar al hormigón y/o la armadura. Una vez conocidas las condiciones de agresividad, se deberá diseñar una estructura que posea las dimensiones, espesores de recubrimientos, calidad de hormigón y, en ocasiones, protecciones adicionales cuando el grado de agresividad resulte muy importante.

En los valores estadísticos publicados por el Ing. José Calavera en su libro “Patología de Estructuras de Hormigón Armado y Pretensado”(1996) donde casi un 40% de las fallas en estructuras de hormigón se producen por problemas de proyecto. E incluso cerca del 80% de éstas se debe a falta de detalles constructivos (error muy frecuente en los proyectos).

hormigon detalles

Se deja librado a la improvisación la resolución de tareas que deberían ser estudiadas en profundidad desde el proyecto eliminando la posibilidad de error ya que un profesional que logra conocer y comprender los principales mecanismos de deterioro puede tomar los recaudos de diseño y establecer especificaciones adecuadas para cada estructura en particular.

Por otro lado, cuando las especificaciones resultan adecuadas y suficientes el Constructor y la Inspección de Obra cuentan con la información necesaria para reducir los fallos por problemas de ejecución, lo que redundará en estructuras confiables, confortables y durables.

Respecto de las especificaciones, resulta oportuno comentar que al estado actual del conocimiento no se han logrado desarrollar aún modelos de deterioro suficientemente simples y confiables que permitan al profesional proyectista realizar todas las especificaciones referidas a durabilidad del hormigón por desempeño. Aun existen en los reglamentos muchos requerimientos prescriptitos que, si bien tienen el espíritu de dar seguridad al comitente, no siempre resultan suficientemente confiables.

En el ejemplo típico de modelo de deterioro utilizado en el diseño de pavimentos que ha sido bastante desarrollado en Estados Unidos. Allí se analizan las posibles alternativas de construcción y estrategias de mantenimiento que permiten asegurar un determinado nivel de servicio de la estructura (en este caso un pavimento) de manera que el proyectista y el comitente puedan optar por la que resulte más conveniente desde los puntos de vista técnico y económico-financiero.

Este modelo de deterioro es utilizado por los principales organismos que financian este tipo de proyectos y presenta muy buena confiabilidad en los resultados. Obviamente, dicha confiabilidad sólo se logra debido a la impresionante base de datos estadísticos que permiten una adecuada calibración.

Desde el punto de vista teórico, resulta posible lograr utilizar un modelo de deterioro para cualquier elemento estructural sometido a las condiciones de agresividad del ambiente en el cual se encuentra emplazado. No obstante, la confiabilidad de dicho modelo la daría una adecuada base de datos estadísticos que permitan la calibración de los mismos.

Fuente: Arq. Clarín